La seguridad de las instalaciones críticas es cada vez más importante. La empresa cántabra Panssari utiliza inteligencia artificial y geolocalización por radiofrecuencia para evitar intrusos que puedan poner en riesgo los equipamientos, la información o a sí mismos.
Tras el vocablo finlandés “Panssari”, que significa “armadura”, se encuentra una empresa cántabra especializada en controlar el acceso de personas a instalaciones críticas, como centrales eléctricas, complejos militares o puertos. A partir de una red de sensores y cámaras de vídeo, es posible monitorizar las instalaciones y enviar información a una plataforma en la nube que dará la alarma si detecta que algo no va bien.
Entre las aplicaciones de estas tecnologías, basadas en inteligencia artificial y radiofrecuencia, se encuentran la detección de intrusos, la prevención del espionaje industrial, la alerta ante posibles accidentes laborales o vigilar el acceso de animales que podrían dañar los equipos.
Un proyecto muy unido al puerto de Santander
El origen de Panssari se remonta a 2018, cuando el cofundador y CTO de la empresa, César de la Torre, acababa de ganar el programa de innovación para jóvenes Explorer, coordinado por el CISE. El proyecto de De la Torre fue un portero electrónico potenciado con una app, con funcionalidades como responder llamadas, silenciar el timbre o abrir la puerta, todo ello desde el teléfono móvil.
Para De la Torre, ganar el certamen supuso, además de un viaje a Silicon Valley, que su nombre apareciera sobre la mesa cuando el puerto de Santander buscaba soluciones para su preocupación por los accesos no autorizados a sus instalaciones. El equipo de De la Torre analizó los sistemas que entonces utilizaba el puerto y planteó mejorarlos a partir de lo que ya tenían.
El puerto de Santander cuenta con tecnología de Panssari para controlar el acceso de personas
Hoy la tecnología de Panssari está desplegada en el puerto de Santander, gracias a un proyecto piloto en colaboración con Noatum Terminal Polivalente Santander (Noatum TPS) y la Autoridad Portuaria de Santander (APS). Este proyecto forma parte del programa Ports 4.0, impulsado por Puertos del Estado y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Además de su instalación en el puerto cántabro, Panssari tiene soluciones de protección en dos centrales hidroeléctricas de Endesa, y va camino de una tercera. A esto se suman conversaciones con los puertos de Algeciras, Gijón, Huelva, Valencia y Barcelona, además de un “muy interesante” acercamiento al sector de la defensa.
Pero el gran proyecto en ciernes de Panssari es la monitorización de un corredor de autovía autónoma en México, una iniciativa que cuenta con un presupuesto de más de 1 millón de euros y que tiene detrás a Euromexia, una agrupación de empresas mexicanas y europeas. De salir adelante este proyecto, sería un salto importante para la empresa cántabra, que cuenta con un equipo de nueve personas, la mayoría ingenieros procedentes de la Universidad de Cantabria.
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Innovación orientada a negocio
César de la Torre relaciona la idea de innovación con el concepto hacker. “La palabra ahora tiene algunas connotaciones negativas, pero al final a lo que se refiere es que consigues otro uso de un sistema que no estaba diseñado inicialmente para eso”.
Adaptarse sería el pilar sobre el que Panssari afronta la innovación. “Nuestra tecnología es modular, así que tratamos de adaptar los módulos ya existentes a la problemática del cliente. Si vemos que es imposible, entonces sí generamos uno dedicado, pero intentamos hacerlo lo más versátil posible para que no sirva para un solo cliente”, explica De la Torre.
“La innovación tiene que venir de problemas reales de un posible cliente”. César de la Torre, CTO de Panssari.
Si bien en el sector tecnológico es habitual que las empresas destinen un porcentaje del tiempo a la innovación, lo que normalmente se traduce en horas de formación o de proyectos no directamente relacionados con negocios en curso, en Panssari la innovación se potencia de otra forma. “Las empresas grandes como Google pueden permitirse esas bolsas de horas, pero nosotros tenemos que centrar más el tiro. La innovación tiene que venir de problemas reales de un posible cliente, y salimos de ahí, más que de una innovación más genérica”, explica De la Torre. Sin embargo, el CTO de Panssari subraya que, cuando los proyectos tienen márgenes de tiempo generosos, sí abren debates sobre cómo afrontarlos.
La barrera de entrada de los clientes
Una de las aplicaciones de la innovación es la optimización de recursos, un efecto que se vuelve delicado cuando estos recursos son humanos. En el caso de Panssari, ocurre al introducir la videovigilancia y detección de personas a través de inteligencia artificial, porque es previsible que las labores de monitorización y control que antes hacían personas ahora sean realizadas por dispositivos y software.
“Yo lo veo como una optimización de recursos. Al final, estas tecnologías permiten que el personal pueda centrarse en tareas de mayor valor añadido dentro de la empresa, sin dejar de lado que siempre habrá funciones en las que la intervención humana seguirá siendo imprescindible”, explica De la Torre.
Con lo que no suelen tener problemas es cuando la vía de entrada para vender Panssari es la seguridad laboral. “Esto es mucho más sencillo de llevar, porque todo el mundo quiere tener sistemas que te salven la vida”.
Geolocalización y defensa como guías del futuro
Las soluciones de seguridad de Panssari se apoyan en tres grandes tecnologías: la geolocalización de personas, la detección por radiofrecuencia y la visión artificial. Todas ellas se interrelacionan y enriquecen con otras innovaciones, como la inteligencia artificial, particularmente el machine learning o aprendizaje automático, el Internet de las cosas (o IoT) y el array o red de antenas de radiofrecuencia. Esta última tecnología, considerada la más disruptiva de la oferta de Panssari, aplica las investigaciones del proyecto de fin de carrera de De La Torre, que giró en torno a los efectos del cuerpo humano sobre las ondas electromagnéticas.
“Con la red de antenas tenemos una tecnología que consigue detectar a gente en áreas donde no se acerca otra tecnología”. De la Torre.
“Con la red de antenas tenemos una tecnología que consigue detectar a gente en áreas donde no se acerca otra tecnología. Las tecnologías actuales cubren áreas de 100 metros y pocas personas, cuando la nuestra puede geolocalizar y etiquetar todo lo que se mueva en un área de 500 por 500 metros”.
Debido a las posibilidades que ofrecen las antenas de Panssari, el Ministerio de Defensa se ha interesado por esta tecnología para utilizarla en bases logísticas, zonas de conflicto y control de fronteras. “Son ámbitos en los que nosotros podemos plantear soluciones. De momento solo estamos empezando, pero hemos tenido bastante buena acogida”.